¡Los quesos (también) son para el verano!

El queso también es para el verano. Así lo defiende la Organización Interprofesional Láctea (INLAC) que, como parte de su campaña Quesea de divulgación de los quesos de origen nacional, ha presentado una lista de posibilidades para disfrutar de este alimento también durante los meses más cálidos del año, argumentando que existen quesos que soportan bien el transporte y su conservación para llevar a la playa, montaña o piscina.

TRES PROPUESTAS PARA DISFRUTAR DEL QUESO EN VERANO

  1. Para añadir a las ensaladas, proponen quesos frescos de textura blanda, como los de Burgos. También los quesos semicurados combinados con fruta y, para aquellos a los que les gusten los sabores intensos, invitan a emplear queso de cabra en una ensalada con higos.
  2. Los manchegos curados son perfectos para la pasta. También lo son los quesos azules, que se derriten bien y les dan un toque diferente a las pizzas. Además, mezclados con mantequilla o nata crean una sabrosa salsa para acompañar carnes, pasta o platos de verdura.
  3. Una buena selección de verduras crudas cortadas en bastoncillos, como zanahorias, pepinillos o apio y acompañadas de un queso untable o fresco es la tercera propuesta de la interprofesional.      

EL QUESO, UN ALIMENTO CON UN ALTO VALOR NUTRICIONAL

Además, desde la Inlac ponen el foco en el hecho de que el queso contenga proteínas de alto valor biológico; es más: la cantidad de proteínas que aporta el queso es superior a las de su materia prima, la leche.

Se trata de uno de los alimentos con mayor concentración de calcio que existen, el cual ayuda a formar y mantener los dientes y los huesos sanos y también es esencial para el funcionamiento del sistema nervioso y muscular. Una porción de 100 gramos de queso equivale al requerimiento diario de una persona adulta, una razón más que suficiente para defender que el queso deba estar presente en la dieta desde la infancia hasta la tercera edad.

Es, además, un alimento rico en vitaminas A y D y en vitaminas del grupo B, entre las que destaca la vitamina B12, la B9 (ácido fólico), la B1 (tiamina) y la B2 (riboflavina).